Maternidad

Con lo que yo era… para salir de casa

Hace un año y medio más o menos escribí esta entrada en otro blog (del que os hablaba el otro día)  y he decidido recuperarla por recomendación de la otra autora de aquel blog, “deberías recuperar esa sección” y yo que soy muy bien mandada y que la verdad es que aquella sección me gustaba mucho voy a recuperarla.

La sección es “con lo que yo era…” y es aplicable a mil cosas, para la casa, para la ropa, para …. a cada uno le vendrá una situación en seguida a la cabeza, pero una de las que más utilizo es:

Con lo que yo era para… salir de casa

Yo era de las de no parar en casa, salía a las 7:00 de la mañana y no sabía cuándo iba a volver, muchos días iban surgiendo planes a lo largo de la mañana, ¿quedamos para comer? VALE, ¿te apetece un café esta tarde? VALE, ¿nos vamos de compras? VALE casi siempre estaba dispuesta.

Que vamos a comer, luego se le añade un café, luego unas compras y luego nos tomamos unos vinos y ya nos vamos cenados para casa, pero al final te lías y cae alguna copa… pues también!

Yo creo que salía cuatro de cada cinco tardes y todo eso… se acabó. Porque sí, durante el embarazo decía que seguiría saliendo pero de eso nada. Ahora salimos todas las tardes (bueno, ahora no, que hace un frío horroroso, pero cuándo las temperaturas nos dan tregua), pero salimos al parque y ya.

Mi idea inicial era seguir bajando al centro si no todos los días, al menos una vez por semana, pero se ha reducido  a una vez al mes o cada dos meses en invierno, por que claro yo no contaba ilusa de mí, con las siestas, las meriendas, la lluvia… que yo antes lo tenía claro, he quedado a las 18:00, pues allí estaba, me arreglaba en función de la hora en la que había quedado y punto, ¿Qué llovía? pues con un paraguas problema resuelto, pero ahora si llueve menudo follón, silla + plástico + paraguas + tráfico + niño de la mano que al final vamos a llegar todos calados… quita quita, si deja de llover nos damos una vuelta a la manzana y punto!

Ó un clásico de cuándo eran bebés sobre todo, piensas salir y ese día, justo ese día los niños duermen la siesta cómo nunca, o vas a salir por la puerta y uno vomita… venga hombre!! lo estás haciendo adrede no??

Total que al final reducimos las salidas a Salamanca, nos limitamos a salir por el pueblo que parece ser que no hay tanto problema.

No os da la sensación que los niños tienen una especie de radar y si quieres hacer algo especial se vuelve todo en contra para no llegar a la hora, o para no querer merendar, o para no querer salir de casa ese día?

Tengo que decir, que el cambio se produce cuándo tienes el primero, con el segundo ya cómo estás acostumbrada es diferente, te cuesta un pelín más salir pero poco más, apenas hay diferencias. Esto lo digo para animaros 😉

Y estoy hablando de salir una tarde, no hablo de irnos un fin de semana que eso da para mucho, sólo de pensar lo que hay que preparar casi que se te quitan las ganas…

Dicho esto, estoy deseando que venga el buen tiempo y empezar a organizar planes para salir de casa, aunque me desespere con los “previos” jaja

¿Os pasa lo mismo? ¿Habéis reducido vuestras salidas a la mínima expresión?