Dos años después de dejar el trabajo…

Parece que ha pasado mucho menos tiempo, pero ya han pasado dos años desde que dejé mi anterior trabajo y decidí darme una nueva oportunidad.

Y hoy hago un breve balance de cómo me encuentro dos años después

dos años depués

Si tengo que ser sincera, no esperaba encontrarme dos años después en la situación en la que estoy ahora, mi idea era darme unos meses de descanso y luego ponerme a buscar otro trabajo porque es lo que siempre he hecho.

¿Qué ha pasado? Pues que realmente antes de dejar uno ya me salió otro trabajo para un par de días a la semana y a media jornada. Esto ha hecho que siempre haya tenido la sensación de estar ocupada, de tener que mantener unos horarios… la pena es que no es todos los días porque sería redondo.

Y también ha pasado que no sabía cuánto necesitaba yo a los niños y ellos a mi y ahora que lo he vivido no quiero volver atrás. Al menos mientras pueda.

Me encanta dejarlos en el cole y ser yo quién les recoja, saber que tal les ha ido el día desde que les veo en la fila, llevarles a los cumpleaños, quedarme en casa si están malitos… Nunca pensé estas pequeñas cosas me harían tan feliz.

Pero por otro lado, también echo de menos muchas cosas.

Ser más independiente por ejemplo, ahora mi agenda va ligada a la de mis hijos, antes no, no digo ni que esto sea mejor ni peor, simplemente digo que es diferente.

Echo de menos relacionarme con adultos ajenos a los niños. Antes además de los compañeros trataba con clientes y aunque esto también ha supuesto un alivio, trabajar cara al público es muy duro, tenías muchos temas de conversación, hablabas de un montón de cosas. Ahora mis relaciones con adultos se reduce en un 90% a mamás y papás del cole, que es verdad que no siempre hablamos de niños pero… ahí estamos con ellos

Vestirme para ir a la oficina, el otro día os ponía una foto en Instagram de unos pantalones que me había comprado y en un comentario en privado contesté que era vestirme cómo iba antes a la oficina y eso lo echo mucho de menos.

Ahora puedo arreglarme e ir monisima con vestido y tacón o ir en zapatillas y vaqueros. Cómo he dicho antes, no estoy cara al público así que me visto según me apetezca y claro, voy más cómoda en zapatillas que con taconazo, sobre todo porque después del trabajo siempre hay un rato de parque. Entonces muchas veces “me obligo” a arreglarme más y lo cierto es que luego lo agradezco, porque es cómo más me gusta ir.

Por supuesto echo de menos el sueldo, pero también pensaba que lo iba a notar más y no ha sido para tanto, nos hemos adaptado bastante bien, de momento.

Echo de menos el coche, casi todos los días tenía entre ida y vuelta unas dos horas de trayecto, unas veces viajaba sola y me daba tiempo a escuchar la radio, pensar… me gustaba (aunque también se hacía pesado) y cuándo iba acompañada recuerdo muchos ratos divertidisimos.

A algunos compañeros, a otros no tanto… dejemoslo ahí. Con muchos compañeros no he perdido el contacto, con algunos sigo hablando casi a diario, con otros que estaban mas lejos mantengo la misma relación que tenía… no sé, hay con quién todo sigue igual, porque no era una relación sólo de trabajo y de otros es verdad que no he vuelto a saber nada, pertenecen a otra etapa de mi vida.

Tengo que reconocer que las últimas semanas, las previas a cumplirse los dos años he tenido varias noches pesadillas con qué tenía que volver al trabajo y de verdad que lo pasaba mal por las noches, ahora vivo más tranquila.

Algunas veces me han preguntado si me he arrepentido de aquella decisión y la respuesta es un rotundo NO. No me arrepiento porque estoy convencida de que hice lo que tenía que hacer, para mi seguir cómo estaba era insostenible.

Sigo pensando que fue una decisión un poco egoísta por mi parte pero que realmente mi familia salió ganando con ella.

Así que, para aquellas personas que están en una situación parecida (ya sabes por quién va 😉 ) no dudes que has tomado la decisión correcta, pase lo que pase era una decisión que si has tomado es por algo.

¿Habéis vivido alguna situación parecida?

17 comentarios en “Dos años después de dejar el trabajo…

  1. Hola.
    Pues me alegra muchísimo de que te vaya bien.
    La verdad es que cuando los hijos tienen las edades de los tuyos poder disfrutarlos es un lujo, yo pude hacerlo y es lo mejor. Luego crecen, mucho más rápido de lo que nos pensamos, y las conversaciones de adultos vuelven, y las agendas propias…y lo vivido con ellos quedará.
    Muy muy feliz jueves.

    • Tienes razón, pero no es fácil tampoco renunciar a esa parte personal. Desde luego no me arrepiento porque además no sólo tome de la decisión por los niños fueron muchos otros factores los que ayudaron a llegar a ese punto.

  2. Como me gusta leerte. Es tan difícil tomar este tipo de decisiones, sobre todo cuando has luchado tanto por conseguir algo y luego te das cuenta que no es lo que necesitas para ser feliz.
    Y que difícil cerrar etapas, ains que ganas tengo de finalizar.

    • Totalmente de acuerdo, piensas que si toda tu vida has trabajado, estudiado, dedicado tu tiempo a una cosa es porque eso sería tu “vida ideal” y llegar y darte cuenta que no es cómo pensabas es complicado, muy complicado.

      Estoy convencida que esta etapa que empiezas te va a ir genial! (y que ganas tengo de que vengas a tomarte un café conmigo y me lo cuentes todo!!!)

  3. sin conocerte de nada y me alegre desde que lo dijiste hace dos años, me parece una decisión muy valiente ya que sabes que no todo el mundo lo va entender y de egoísta nada que los hijos y marido salen muy beneficiados también..

    • Muchas gracias!!!
      Si que fue egoista, sabía que con mi decisión iban a cambiar muchas cosas y en ese momento no sabía, no era consciente de todo lo bueno que iba a aportar a mi familia. Eso lo he visto ahora con el paso del tiempo, suponía que sería bueno para los niños pero no imaginaba que tanto.

  4. Me alegro de leer que estás bien. Yo renuncié a todo un equilibrio de casa, trabajo, etc al irme a Italia, pero allí formé una familia y aunque renuncié a tanto, mis hijas son lo mejor. El blog también me ayudó mucho en esa fase. Ahora he tenido la suerte de poder conciliar, las llevo a las 9 al cole y las recojo a la tarde mientras yo trabajo 6 horas continuas que me han dado el equilibrio que necesitaba. He dejado el blog mucho de lado que tanta satisfacción me había dado pero la perfección no existe y me queda claro que siempre habrá una renuncia por algún lado ( no sé si me explico ).
    Pero sí ánimo a que seamos valientes y hagamos lo que cabeza y corazón quieren.

    • Pues entonces has encontrado la situación perfecta. Trabajar y poder estar con tus peques. Si al blog ya no te da tiempo… pues ya encontrarás el momento de volver, es muy dificil poder llegar a todo, pero tu has conseguido llegar a lo más importante.

  5. Bueno, bueno, cómo pasa el tiempo!!! Dos años ya! Tampoco me imaginaba mi vida así después de estos dos años…. Yo tb echo de menos algunas cosas pero cada vez que lo medito tranquilamente no cambio lo que he podido vivir y disfrutar de mi hija por nada!! Además estoy tomando otras decisiones muy importantes q cambiarán mi ritmo de vida desde mañana lunes pero estoy tan convencida e ilusionada que me hace reafirmarme en lo que hicimos! Seguimos mirando hacia delante! Enhorabuena por tu valentía y brindemos por los nuevos proyectos! Un abrazo enorme 😘

  6. Qué envidia me das, yo me lo estoy planteando seriamente. Mi hija de 15 meses se queda con mi suegra mientras trabajo y todo son discrepancias y problemas. La última es que la niña tiene un problema de vista y necesita usar gafas, pues como a mi suegra no le gusta que la niña lleve gafas no se las pone. Todas las mañanas la dejo en su casa con las gafas y el parche puestos y cuando la recojo por las tardes no lleva ninguna de las dos cosas porque mi suegra considera que soy una exagerada por ponerle gafas a la niña tan pronto. Mi marido encima le da la razón a su madre, así que tenemos bronca diaria por ese tema. El día menos pensado dejo el trabajo yo también.

    • Buff eso es un problema. Si tu suegra pasa mucho tiempo con la niña tiene que ser consciente que no puede ser la “típica abuela consentidora” tiene que implicarse en la educación, la alimentación y sobre todo en la salud. El problema es que si en este caso tu marido tampoco te apoya….

      Suerte!

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