Maternidad, Niños

Economía de fichas

La economía de fichas es una de las estrategias más empleadas para modificar la conducta.

Tengo que admitir que esta técnica me gusta y no. Me resulta un poco contradictoria su utilización, por un lado me parece que puede ser eficaz pero por otro me da miedo el tema de utilizar el premio para algo cotidiano. De hecho la definición de “modificar conducta” ya me da mucho reparo.

Os explico en qué consiste, por si no la conocéis.

Se trata de fomentar, instaurar… una conducta deseable y positiva, por ejemplo, que el peque recoja los juguetes, que se lave las manos antes de comer, que coma sin levantarse de la silla… lo que se nos ocurra.

Y también se puede emplear para fomentar la motivación y el interés a ciertas actividades que en principio no resultan atractivas para el niño (vestirse sólo) incluso para corregir conducta des adaptativas entre iguales, peleas, desobediencia…

Consiste en entregar un estimulo que actúe cómo un refuerzo simbólico y que se entregue inmediatamente después de la realización de la conducta que queremos reforzar.  Y este estimulo se cambiará más adelante por un refuerzo, es importante que el refuerzo sea previamente pactado por ambas partes.

Os pongo un ejemplo, para que lo veamos claro, lo utilice con mi sobrina (6 años) este verano.

Esa semana estaba conmigo y apenas come fruta, así que hicimos un “calendario de la fruta” y fichas con frutas dibujadas, cada día de la semana al terminar de comer nuestra pieza de fruta (en el calendario estábamos todos) pegábamos la ficha correspondiente (estimulo) y al finalizar la semana quién obtuviese los 5 puntos se llevaría un diploma de la fruta (refuerzo).

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En este caso cómo veis es un premio simbólico, y el premio más que el diploma era hacer el calendario, las fichas y decorar todos los diplomas, el premio puede ser una chuche, una peli el domingo por la tarde…

¿Qué parte me gusta?

Creo que si se consiguen los objetivos, evidentemente este que os he puesto más que una modificación de conducta era un juego para nosotras, pero si te lo planteas en serio y eres constante si considero que es aplicable.

El niño está motivado a conseguir algo y con pequeños estímulos lo puede conseguir, si lo realiza durante varios días y ve un resultado, es posible que siga realizando esa acción, porque ha visto que ha sido capaz de hacerlo y no le ha resultado tan difícil o tan malo como él pensaba.

¿Qué parte es la que no me convence?

El tener que premiar una actividad que debería ser algo cotidiano.

Cómo siempre hago, o al menos intento hacer, me lo llevo a la vida de adultos.

Yo voy a trabajar por qué me pagan, es algo que tengo que hacer. Pero… ¿qué pasa si en un determinado momento me pagan un plus por conseguir un objetivo concreto? Evidentemente  trabajaré para conseguir dicho objetivo no? Es algo que en teoría debería hacer, pero voy a mostrar más interés, o voy a dedicarle más tiempo para conseguir ese plus de productividad.

Y ¿que pasa después de conseguir ese plus? , que es aquí dónde me vienen todas las dudas a la hora de aplicarlo a los niños, pues si la estrategia está bien pensada por parte de la empresa y ha conseguido instaurar un hábito para mejorar mi rendimiento, ganamos todos, porqué seguiré trabajando en esa línea. Pero si la estrategia no ha sido buena, yo trabajaría mucho para conseguir ese objetivo y una vez conseguido volvería a mi ritmo habitual.

Lo que está claro es, que si decidimos utilizar esta estrategia debe ser adecuada a la edad de nuestros peques, el objetivo tiene que ser factible y darle al niño algo que realmente le guste y se encuentre motivado.

También considero importante que el seguimiento de los pequeños logros sea muy visual, al menos para niños pequeños, y si nos pueden ayudar a preparar el calendario muchísimo mejor.

¿Qué os parece el sistema de economía de fichas?

¿Lo habéis utilizado alguna vez?