Maternidad

Espíritus libres

Toca visita en el blog de Isabel, que nos cuenta algo que le ha pasado hace unos días sobre “espíritus libres” y que la tiene perpleja.

Reconozco que cuándo leí la historia también me quedé con esa sensación, no suelo comentar sus post porque cuándo me los envía le digo lo que me parece el tema sobre el que ha tratado ósea que no le cuento nada nuevo, pero esta vez lo haré y a ver si me acostumbro a hacerlo siempre! Pero lo dejo para los comentarios que no quiero desvelaros nada, mejor que nos lo cuente ella.

Espíritus libres

Hace unos días tuvimos el último cumpleaños del curso. No se si os he comentado ya en alguna ocasión que en la clase de Alejandra los celebran todos los niños juntos. Se juntan todos los cumpleañeros del mes y si es época de calorcito pues se hace un picnic en el parque.

Pues allí estábamos tan a gusto, los padres charlando, los niños en bañador mojándose con las pistolas de agua, ……

De repente oigo a una niña decir a otra que la deje tranquila. Vuelvo la vista para ver lo que pasaba y veo que una niña esta persiguiendo a otra. La perseguida esta gritando que deje de perseguirla, está medio llorando y en la cara se la ve agobiada. Una tercera niña intenta decir a la que persigue que pare, pero ella esta partiéndose de la risa, está disfrutando y no hace caso ni a los lloros de una, ni a los gritos de la otra.

De una pasada, me fijé que los padres de ninguna de las niñas estaba atendiendo la escena, así que sin pensarlo, me acerque. Paré a la niña perseguida para decirla que estuviese tranquila. La pobre niña me dice súper agobiada que su compañera no deja de perseguirla, yo ya sabía lo que pasaba porque había visto la escena.

Entonces, y aquí no se si hice bien o mal porque su madre estaba por allí, le dije a la niña que la perseguía que si no se daba cuenta de que estaba haciendo sentir mal a su amiga, que la pobre no podía ni respirar. Pues ni corta ni perezosa la niña me contesta que ella es un “espíritu libre” y que su madre le ha dicho que por esa razón puede hacer lo que le dé la gana. Me quedé tan flipada que le dije que podía hacer lo que quisiera pero que en el momento en que está haciendo daño a alguien ya no está bien. Cual fue mi sorpresa que la niña se pone a gritar con la cara desencajada que ella es un espíritu libre y que yo no la puedo decir eso.

Total que me acerque a la madre y le comenté lo sucedido porque tampoco creo que sea yo la indicada para corregir a los niños de los demás. La madre, dio la razón a su hija, así que alucinada, me di la vuelta y me fui a otro lado.

Después de lo sucedido reflexioné mucho. Quizás yo no debí meterme donde no me llamaban, pero si hubiera sido mi hija a la que están agobiando me gustaría que hubiera algún padre que se acercase a ayudarla.

Por otro lado el concepto de espíritu libre, me parece genial, pero sigo pensando que no se puede disfrutar fastidiando a los demás. Todos queremos que nuestros hijos sean libres, que sepan elegir, que sepan decidir, que sepan decir que si o que no, que decidan con quien quieren estar y con quien no, pero para mi es muy importante que sepan distinguir lo que está bien de lo que está mal. Para mi es fundamental que sepan ser buenas personas y lo siento mucho pero partiéndote de risa cuando ves sufrir a alguien, no es el mejor camino para ser una buena persona.

Lo que más me chirría de este asunto es que esta madre que hace creer a su hija que puede hacer lo que la venga en gana es psicóloga infantil. Y entonces pienso que debería saber sobre estas cosas mucho más que yo. Y a lo mejor soy yo la que no lo hago bien porque cada día lucho por hacer que mis hijos empaticen con la gente, cada día lucho por que sean conscientes de lo que está mal. A lo mejor soy yo la que está equivocada porque les enseño a comportarse con la gente. Quizás me equivoque enseñándoles a respetar, enseñándoles que si alguien les dice no, es no, igual que cuando lo dicen ellos. Que si alguién dice para, es para.

¿Que hubierais hecho vosotras? ¿Le habríais dicho a la niña que estaba haciendo mal?

NOTA: esta entrada ha sido escrita por Isabel (No sin mis patucos)

4 julio, 2017