Niños

Periodo de adaptación en la guardería

Cómo ya sabéis Gonzalo ha empezado en la guardería, perdón, centro infantil, pero vamos a dejarlo en guardería para que nos entendamos todos. Ya os conté lo que metimos en la mochila para la guarde y hoy quería hablaros de periodo de adaptación en la guardería. Hablaré de nuestro caso en concreto que es lo que conozco, cómo siempre intento hacer.

Para empezar diré que creo que los periodos de adaptación en la guardería son necesarios, al igual que en el cole. No concibo la idea de meter a los niños en un colegio o en una guardería de repente 4 ó 5 horas (o las que sean) sin más. Mejor vamos poco a poco introduciéndolos en las nuevas rutinas para que les resulte más fácil y menos traumático.

¿Qué hay niños que no lo necesitan? pues me alegro por ellos pero no creo que sean la mayoría, ni muchísimo menos.

Luego está el tema de si el periodo de adaptación que se establece nos gusta o no, nos resulta cómodo a nosotros cómo papás, despista a los niños…

Por ejemplo, el cole que hemos elegido para Leo tiene un periodo de adaptación, pero no me gusta, nos explicarán bien el sistema que llevan en una reunión que tendremos precisamente esta tarde y a lo mejor una vez explicado cambio de opinión pero de entrada no me gusta. Ya os hablaré cómo funciona, que ahora quería centrarme en Gonzalo y su periodo de adaptación.

El del cole no me gusta y ¿el de la guarde? Pues la verdad es que tampoco, mira que la guarde de los niños me gusta muchísimo pero para mí tiene una pega y es esta, la adaptación.

El sistema es dejar al niño en la guarde progresivamente, es decir, el primer día una hora (más o menos), al día siguiente un poco más y así ir aumentando el tiempo hasta llegar al horario habitual.

Esta parte me gusta, pero me gustaría poder entrar con él y decirle “Gonzalo, estamos aquí los dos y no pasa nada, es un sitio muy chulo cómo dice Leo”

Y aunque esto reconozco que me gustaría que cambiase, también entiendo que no se haga, y os explico por qué. Si todos los niños tuviesen el mismo periodo de adaptación, por ejemplo entran todos el día 1 de Septiembre, pues entonces estaría bien que fuésemos todas las madres / padres con los niños un ratito un día  y así, pero os imagináis cómo sería acompañar a los niños en una guardería en la que cada niño comienza cuándo le parece? Sería un desastre y la verdad es que tampoco me gustaría que fuese así. Vamos, que no me pongo de acuerdo ni yo misma.

Imaginaros que yo esta semana voy con Gonzalo para que él se adapte mejor pero… ¿y el resto de niños? y ¿qué pasaría la semana siguiente cuándo Gonzalo vaya ya el solito y se incorpore otro niño con su mamá?

Es complicado…

¿Qué hemos hecho nosotros? Pues siempre que he podido he llevado a Gonzalo a recoger a Leo  a la guarde, la verdad que esto me hubiese gustado hacerlo más veces pero sólo he podido en contadas ocasiones.

periodo de adaptación
Ahí va mi duende a su primer día de guarde

El lunes, antes de entrar en la guarde estuvimos viendo el huerto y las gallinas, Gonzalo se volvió loco señalando para querer entrar. Así se quedó bien el lunes y cuándo fui a recogerle que habían pasado unos 50 minutos me quedé en la puerta escuchando por si le oía llorar y nada, llamé y cuándo le dijeron “Gonzalo vamos que viene tu mamá” es cuándo le oí protestar para echarse a llorar en cuánto me vio. Mi niño… lo que no me quedó claro es si lloraba por verme o porque le quitaron de hacer lo que estaba haciendo. Creo que fue esto último porque cuándo nos íbamos pasamos a ver las gallinas de nuevo y volvió a entrar de la mano del dueño de la guarde (que es quién se encargará de llevarles y traerles a casa de mis padres) tan feliz para acercarse a las gallinas.

El segundo día es cuándo más miedo me da el segundo y el tercero. El martes se quedó bien en la guarde y pasada casi hora y media fui a recogerle, estaban en el jardín junto al huerto y él estaba allí con una de las cuidadoras asomado, sin llorar, eso sí, cuándo me vio se echó a llorar de nuevo y esta vez si que fue por verme, porque le intentaron coger después y no se quería soltar de mis brazos. Me dijeron que había estado bien pero que si había llorado un poquito, de hecho tenía puesto el chupete y el día anterior no.

El tercer día, lo hicimos diferente, los lleve a los dos juntos. Leo súper orgulloso de entrar de la mano con su hermano, a la profe de inglés que es la que suele abrir la puerta rápidamente se lo presentó, “Tamara este es Gonzalo, Mi hermano” de verdad que me lo como… y Gonzalo que hizo? pues nada, cómo iba con su hermano entró sin protestar.

El tercer día le dejé un ratito más, no llegó a las dos horas y cuándo fui a recogerle estaba también en el jardín le vi de la mano de una cuidadora sin llorar ni nada, pero cuándo me vio soltó alguna lagrimilla, me dijeron que también había llorado pero menos. Luego estuvimos viendo las gallinas y sin problemas se acercaba a la verja a ver a las cuidadoras, eso sí, agarradito de mamá 🙂

El jueves lloró al dejarle y luego me dijeron que estuvo bastante bien pero que también lloró. Y el viernes estuvo mejor pero al estar por medio el fin de semana el lunes sería volver a empezar y encima sin mamá.

La semana pasada que yo ya no estaba empezaron la rutina de ir los dos juntos a la guarde, cómo os decía antes le van a buscar y el lunes le costó más, el martes tampoco fue muy contento y yo ya empezaba con el agobio.

El miércoles los niños coincidieron en el jardín, bueno, no exactamente, los bebés estaban como en una terraza que tienen a dos metros del jardín dónde está el arenero que es dónde iba a jugar Leo y se vieron… Dicen las de la guarde que fue precioso verlos porque no paraban de llamarse y reírse y les dejaron juntarse. No sólo a los míos, al día siguiente de empezar Gonzalo empezó también la hermana de un amiguito de Leo y parece ser que los cuatro se dedicaban miradas y risas.

Cómo Gonzalo ya se ha soltado a andar (aunque torpemente aún) Leo se lo llevó con él y se lo estuvo presentando a sus amigos (con una cuidadora detrás, claro) Y a partir de ese día parece que Gonzalo lo va llevando mejor.

Leo me cuenta que Gonzalo deja de llorar en cuánto arranca el coche porque él le dice “no pasada nada Gonzalo, que vamos a la guarde a pasarlo bien”

Mi madre le recoge un par de horas después y dice que si que llora cuándo la ve, pero que antes no se oye a ningún niño llorar y las profes dicen que ya se va adaptando aunque todavía tiene algún momento de llorar.

Todavía no doy por finalizado el proceso de adaptación pero ya estoy más tranquila, saber que el niño ya esta más contento en la guarde, aunque lo que me dicen es que sólo quiere estar en el jardín, que en seguida pide salir a la calle 🙂

El otro día vino moviendo la mano con los cinco lobitos, cuándo luego van a llevar a Leo se tira a los brazos de una de las cuidadoras… esos detalles me hacen saber que el niño esta bien. Y aunque es durillo dejarlos en el fondo estoy encantada con que vayan a la guarde.

¿Qué tal fue vuestro  periodo de adaptación en la guardería? ¿y en el cole?